Quienes??

Somos un blog cultural y politico. En base a la rebeldia, inconformidad, critica, diversidad cultural etc. iremos desarrollando temas con el fin de polemizar, informar o simplemente dar otra perspectiva acerca de nuestra realidad.
"Correo rojo" fuè seleccionado por ser el nombre que le daba Lenin a sus periodicos semanales, los cuales a pesar de ser ilegales llegaban a las masas y exaltaban las contradicciones del estado burgues, mediante la agitacion, propaganda, disciplina y organizacion.
Para nosotros simboliza un medio de expresion escencial para replantearnos los conflictos dados en el desarrollo social, lejos de los reformismos y las utopias.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Hasta que el mundo se acabe!



Parecía increíble. Dos días antes, en la fila VIP ya había unas treinta personas. Llegamos bajo el ardiente sol matutino del sábado a la mañana. No tardamos mucho en sociabilizar, ya que todos estábamos ahí por el mismo propósito.
Charlamos con un chico durante dos horas, hasta que no aguantamos más el calor. Decidimos pasar a una especie de plaza que estaba ubicada en frente. Dejamos nuestras cosas en la carpa de una conocida y solo nos llevamos una manta para acostarnos.
Se hicieron las 4 de la tarde y faltaba cada vez menos. Comenzamos a observar que estaban colocando las vallas, que según sabíamos, no iban a ponerlas hasta el domingo al mediodía. Tuvimos que volver. Las vallas nos estaban sacando poco más de medio día. Tomamos nuestras mochilas y nos fuimos, pero sabíamos que los chicos en la fila, nos guardarían el lugar. Caminamos hasta la calle 23 y la 32, nos tomamos un taxi y corrimos hacia la estación. Un rato más tarde ya estábamos listas.
Una amiga que iba a ir nos pasó a buscar y nos tomamos el 85 hasta la estación de tren, y luego el tren hasta la terminal para tomarnos un taxi en la 32. Se hicieron las doce de la noche cuando llegamos. Nos bajamos del taxi y la de seguridad nos preguntó para qué fila estábamos. Le contestamos y nos dijo que era a una cuadra para el otro lado. Habíamos hecho la fila equivocada. Fuimos con ansias de que no hubiera nadie, y así fue-casi- había unas veinte personas. Nos acomodamos en el piso, y comenzó a hacer frío. Fue en ese momento en el que me di cuenta que había perdido la campera -seguramente en el intento de ganarle al tiempo-.
Dormimos "cucharita" para taparnos unas a las otras del frío. Me levanté alrededor de las 5 de la mañana. Miré la fila y empezaban a llegar más personas, me prendí un cigarrillo, tomé una cerveza y me dormí otra vez.
Ya estaba, ya estaba. Era domingo al medio día. Faltaban horas para que abrieran las puertas. Ya habíamos conocido un montón de gente de la "nueva fila", comimos todos juntos y esperamos todos juntos a que abrieran la maldita puerta, ya que un rato antes, se había escuchado la prueba de sonido. No dábamos más.
Exactamente a las tres y media de la tarde nos hicieron pararnos, estábamos todos excitados. Nos pidieron que hiciéramos filas de tres personas, lo hicimos pero comenzaron los disturbios por la gente que se había colado. Seguridad hizo su trabajo y volvió todo a la normalidad. A las cuatro y media nos piden que hagamos filas de chicos y chicas. Faltaba tan solo media hora para que entremos. Y así fue. A las cinco de la tarde comenzamos a entrar. Corrimos! y corrimos demasiado para estar contra la valla. Ya estábamos ahí, ninguno lo podía creer.
Quince minutos más tarde, una de las chicas de desmaya por la falta de aire. Acudieron los de seguridad y la sacaron. A los cinco minutos volvió, y nos devolvió la respiración a nosotras que estábamos preocupadas por ella.
El clima era imposible. No se podía respirar por la cantidad de gente que empujaba. Nos fuimos atrás a sentarnos y a jugar al truco.
Alrededor de las siete de la tarde comenzaron los Teen y luego, con el final de Howie D, las luces se apagaron. Iba a entrar, la gente gritaba, no se entendía nada. Pero luego en las pantallas, aparece una cuenta regresiva. Media hora más había que esperar. No lo podíamos creer. Esos números nos ponían histéricos a todos. Nos sentamos y esperamos a que faltaran diez minutos.





La expectativa era alta, era la primera vez que venía y ya habíamos visto sus shows en el resto de Sudamérica.
Faltaban quince segundos, la cuenta bajaba y todo el estadio la acompañaba.
La cuenta llegó a cero y no podía creerlo, se me llenaban los ojos de lágrimas y las chicas nos paraban de gritar. Luego del opening salió ella. Ahí estaba ella y ahí estábamos nosotras. Salió de abajo del escenario cantando Hold it against me.
No se la veía como en los viejos tiempos. No bailaba como antes, se le corría el micrófono cuando hacía playback pero a nadie le importaba. En cada equivocación la gente gritaba y la bancaba igual. El clima ahora era hermoso.
Luego de presentar el disco y de tocar unos clásicos y de tocar una balda- la que por cierto fue la única en toda la noche-, llegó el tema más esperado: Til the world ends. Parecía que nosotros estábamos dentro del video. El clima apocalíptico anunciado durante la semana se estaba formando. El cielo se tornaba gris y negro y todo el estadio seguía saltando y gritando. Fue en el único momento de la noche en el que Britney se olvidó de las coreografías, y comenzó a saltar con los bailarines al ritmo de la música. Fue el único momento en el que se dejó llevar. No importaba nada, porque íbamos a bailar hasta que el mundo se acabe.


Amanda.


Tenía catorce años, mi vieja me molestaba con que quería festejar mis quince. A mí nunca me gustaron las fiestas de ese estilo y simplemente no la quería. Creo que fue por complacerla nada más, por el brillo que mostraban sus ojos cada vez que hablaba del tema. Y así fue, en menos de un mes, organizo la fiesta. Pero puse condiciones. Desde pequeña siempre quise tocar la guitarra. Al mirar videos en la televisión, lo único que hacía era imaginarme rockeando en una banda de mujeres. La mayor inspiración me la dio Courtney Love. Recuerdo ese día como si hubiera sido ayer. En 2004 VH1 estrenaban un video, "Mono" se titulaba. El comienzo de la guitarra poderosa, una Stratocaster -me dirían luego- negra. Esa era la guitarra que quería, ese estilo de Punk Rock quería tocar, quería verme como ella.
Una semana antes de la fiesta, fuimos a un local de avellaneda a comprar la guitarra. Quiero una Stratocaster, le dije al vendedor. Me señaló donde se encontraban y lo único que hice fue elegir. La vi y me enamoré instantáneamente de ella. Era azul, no era como ninguna de las guitarras de Courtney, pero la quise igual. Luego, compramos el amplificador, los cables, la correa, la funda y ya estaba.
Fui a mi casa, contenta de tenerla, pero había un pequeño detalle: no sabía tocar. Pasaron los años y aprendí a tocar sola. En toda mi vida fui solamente a una clase de guitarra. Recuerdo que el profesor me había retado porque le pregunte si podía salir a fumar un cigarrillo. Éste me dijo que no, que él también fumaba y se aguantaba las ganas. No estuvo mal lo que me dijo, pero sí como lo dijo. La clase duró dos horas.
A la clase siguiente, el profesor entró fumando. Mi cara de indignación lo dijo todo, pero no era suficiente. Le dije que era un "careta", agarré la guitarra criolla que me habían prestado y me fui y no volví más.
Con el tiempo, y con los conocimientos que había adquirido sobre las guitarras, me di cuenta que la que me había comprado era bastante pedorra. El sonido era horrible, tanto como las guitarras de Discharge (sin ofender).
Mandé a calibrarla, le cambiaron las cuerdas, el Jack y le cambiaron los clavijeros que -por cierto- se caían solos. Pero no me arrepentí de haberla comprado. Repito, estaba enamorada de su figura. Hace dos años decidí ponerle nombre. "Amanda" una figura conocida de una serie de películas que me gustan mucho. Era indestructible y hermosa, el nombre era perfecto. A fines del 2009 tuve mi primer banda, éramos todas mujeres, tal como siempre había querido, y tocábamos Punk Rock sin sentido, como siempre había querido.
Amanda se lucía en cada nota y todavía lo hace. Ella, después de muchos años y cambios, sigue siendo y va a ser mi primer y última guitarra. La única que quiero, y la única que voy a tener.

Enamorada de una mujer.


Una noche, tal como las otras, Jennifer bailaba al ritmo de la música. Alzando las manos hacia arriba, sosteniendo un cigarrillo y en la otra un trago. Era común que el alcohol invadiera su sangre.
En la mitad de la noche, apreció una mujer. Su apariencia decía otra cosa, parecía un hombre. Su pelo corto rojizo brillaba, llamando la atención de todos y todas. Jennifer se acercó, pues tenían un par de amigos en común. El ritmo las acercaba, pero ella no sabía qué hacer. Estaba ebria, sí, pero nunca había estado con una mujer.
Se acercaron lentamente y sin mediar palabras comenzaron a besarse. Los amigos miraban sorprendidos, gritaban.
Al otro día no ocurrió nada. Pero algo había pasado. Los recuerdos comenzaron a aparecer y esa chica de pelo rojizo había provocado algo en Jennifer.
Quería verla otra vez, quería sentirla otra vez. Pero, ¿Cómo? se preguntaba, negando todo sentimiento.
Ese mismo día a la tarde, decide agregarla a su lista de amigos. Las redes sociales, al parecer, estaban a favor de ella.
Comienzan a hablar, pero esta chica no recordaba nada de lo sucedido esa noche. El corazón de Jennifer latía a una velocidad increíble cada vez que le hablaba. Luego de semanas, arreglan para encontrarse.
Llamó desesperadamente a una amiga para que la acompañase. Se encontraron en la peatonal de Quilmes. Los nervios la estaban matando.
Llegó el momento, ahí estaba ella con una de sus amigas. Fueron hacia ellas, las saludaron amablemente y comenzaron a caminar.
El silencio de la colorada provocaba una ambiente inquietante, pero luego, cedió a la charla. Fueron a comprar alcohol a un supermercado a unas cuadras de donde se encontraban y se acomodaron en el césped de una plaza a tomar.
Jennifer no sabía qué hacer, no sabía cómo actuar. Sin importar, comenzaron a beber y una vez más el alcohol invadía su sangre. Pareciera que esto era lo único que lograba sacarle la timidez frente a esta chica.
Luego, antes de despedirse se armó de valor y decidió, siguiendo los consejos de su amiga, darle un beso. Pero ésta la esquivó provocando desconcierto en Jennifer. ¿Había pasado? ¿Me había corrido la cara? -pensaba-.
El mismo día a la noche, fue al bar - donde la mujer trabajaba- a pedirle explicaciones. Pero ella evadía el tema. Eso había sido todo. Regresó a su casa devastada. Eliminó todo contacto posible con ella y lloró hasta quedarse sin lágrimas. Ese fue el fin, no volvió a saber de ella, no porque no pudo, sino porque no quiso. No era la primera vez que se enamoraba, pero si la primera mujer que le había robado el corazón.

Transformaciones de dias frios y melancolícos.....


Si no le encontras un sentido a la vida, podemos ser amigos, los semejantes se atraen.

Podria ver la luz si quisiera, pero: ¿en donde estan mis ojos ahora que esta todo oscuro?

No puedo amar lo que no puedo ver, ni quiero volver a ver lo que no puedo amar.

Si nada es para siempre ¿cómo se explica aquel instante que se transformo en eterno?

No podes actuar de otra manera, sino no sabes otras maneras. Ni podes odiar de verdad, al menos que hallas, alguna vez, amado con intensidad.

Si la fusión del placer y el dolor son indescriptibles, podemos entender por que el “bien” y el “mal” son indefinibles

La prisa no te permite captar lo que hay en el horizonte.


La prisa con la que vivimos no nos permite parar a reflexionar ni sobre lo que somos ni sobre lo que fuimos, y menos nos permite pensar en profundidad sobre lo que queremos ser ; los proyectos se evaporan en la agitación constante producto del ritmo desenfrenado con el que nos movemos en el mundo de la vida.

¿Cómo construir juntos el futuro si no podemos pensar en nuestro presente ni recordar nuestro pasado? Intentemos parar (escapando del ritmo impuesto por un sistema que nos corrompe) para hacernos las preguntas básicas y esenciales que siempre dan que pensar y son fecundas para la mejora de la vida ¿de donde vengo y cual es el origen de esta sociedad? ¿Cómo emerge y se desarrolla esto que parece, desde una mirada ingenua, que esta desde “siempre”? ¿Cómo estamos? ¿Están dadas las condiciones que posibilitarían una forma de existir diferente? ¿Hacia donde vamos? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Entre los múltiples caminos que podemos elegir, cuál es el mejor?

Los predicadores de la servidumbre voluntaria e “inconsciente” nos dicen que tenemos que vivir “sólo el ahora”, esta es una nueva forma de dominación que pretende controlarnos seduciéndonos. Pero no debemos permitir que el poder nos dirija y domine, somos capaces, tenemos poder, y podemos transformar esto que parece ser inmodificable. No sirven las reformas, se requiere una revolución. ¿Cómo llegar a ella? ¿Con que medios? ¡Con que ideología orientarnos? ¿Qué valores nos guiaran?_ esto no se puede responder fácilmente, pero estas preguntas dan que pensar. Lo que se requiere es pensar, pero no solo con la fría razón, sino teniendo en cuenta la totalidad de elementos que nos constituyen como seres humanos. Emancipemos de la razón calculadora que tiene incorporada a la sociedad burguesa, vayamos mas allá, usemos la imaginación, la esperanza realista y todos nuestros sentidos y sentimientos. Animémonos a florecer , el agua y el sol llegaran luego……