La prisa con la que vivimos no nos permite
parar a reflexionar ni sobre lo que somos ni sobre lo que fuimos, y menos nos
permite pensar en profundidad sobre lo que queremos ser ; los proyectos se
evaporan en la agitación constante producto del ritmo desenfrenado con el que
nos movemos en el mundo de la vida.
¿Cómo construir juntos el futuro si no
podemos pensar en nuestro presente ni recordar nuestro pasado? Intentemos parar
(escapando del ritmo impuesto por un sistema que nos corrompe) para hacernos
las preguntas básicas y esenciales que siempre dan que pensar y son fecundas
para la mejora de la vida ¿de donde vengo y cual es el origen de esta sociedad?
¿Cómo emerge y se desarrolla esto que parece, desde una mirada ingenua, que
esta desde “siempre”? ¿Cómo estamos? ¿Están dadas las condiciones que posibilitarían
una forma de existir diferente? ¿Hacia donde vamos? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Entre
los múltiples caminos que podemos elegir, cuál es el mejor?
Los predicadores de la servidumbre
voluntaria e “inconsciente” nos dicen que tenemos que vivir “sólo el ahora”,
esta es una nueva forma de dominación que pretende controlarnos seduciéndonos.
Pero no debemos permitir que el poder nos dirija y domine, somos capaces,
tenemos poder, y podemos transformar esto que parece ser inmodificable. No
sirven las reformas, se requiere una revolución. ¿Cómo llegar a ella? ¿Con que
medios? ¡Con que ideología orientarnos? ¿Qué valores nos guiaran?_ esto no se
puede responder fácilmente, pero estas preguntas dan que pensar. Lo que se
requiere es pensar, pero no solo con la fría razón, sino teniendo en cuenta la
totalidad de elementos que nos constituyen como seres humanos. Emancipemos de
la razón calculadora que tiene incorporada a la sociedad burguesa, vayamos mas
allá, usemos la imaginación, la esperanza realista y todos nuestros sentidos y
sentimientos. Animémonos a florecer , el agua y el sol llegaran luego……
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