El concepto de femicidio es definido según Hill Radfort y Diana Russell como “…el asesinato misógino de mujeres cometido por hombres.”, y sostienen que la meta del ejercicio de los hombres, deliberada o no, es preservar la supremacía masculina. También cabe mencionar la definición que dan las feministas del sudoeste asiático “el asesinato intencional de mujeres por hombres y de mujeres por mujeres por intereses de hombres.”
La realidad muestra que ante la presencia de un hecho de estas características, los principales responsables son muchos de los inoperantes policías y juzgados. Los cuales no toman denuncias, ni medidas correspondientes, no ofrece contención, ni atención a estas mujeres en peligro.
Otra parte de la responsabilidad la tienen los medios de comunicación, los cuales no hacen una crítica a la situación a fondo, no fomentan instituciones de ayuda, y parecería que dan una receta de cómo realizar estos crímenes, ocultando la violencia sexista de estos actos.
Existen muchas organizaciones que se encargan de dar contención y prevención a personas que sufren violencia de genero, pero estas no cuentan con la difusión suficiente, ni la interacción con barrios humildes, por eso las victimas no se enteran, las organizaciones se vuelven sectarias, las medidas tomadas también son cuestionadas y los casos continúan.
Lo mismo sucede con los nuevos proyectos del ministerio de desarrollo social y la subsecretaria de la mujer y la familia, los cuales aun no son conocidos por el grueso de la población y concentran la problemática en simples peleas conyugales, tratando discutidamente solo la contención de la victima.
Mas allá del trabajo que estas organizaciones realizan, el problema debe analizarse de forma completa. Vivimos en una sociedad machista (de hombres y mujeres) y convivimos con una cultura misógina la cual acepta la discriminación como algo normal. La violencia, se convirtió en algo habitual. La razón real de esta violencia y desigualdad esta dada en el marco de una sociedad capitalista, la cual está en constante conflicto contra las personas. Quienes descargan su bronca, resentimiento y conformismo con sus pares. Sumado a la propaganda, aceptación social, y discriminación, resulta violencia contra las mujeres. La cual no es casual debido al control, impuesto por la privación de toda decisión, derechos y posibilidades que debería tener cualquier ser humano y se le esta negando. Ese control invierte ese resentimiento hacia las personas “supuestamente” más frágiles, desvalorizadas, “cosificadas”, sin decisión e inferiores.
La violencia suele manifestarse principalmente como agresión verbal, pero esta también deja secuelas psíquicas. Las cuales pueden iguales o más graves que los maltratos físicos.
Durante el 2010 se registraron 260 femicidios revelando un aumento del 12,5% respecto de 2009, y ocupando el 4º lugar en cantidad de femicidios de América Latina.
Para solucionar el conflicto inmediato es necesaria la detección, atención, derivación de la victima y denuncia si fuera necesario. Pero culturalmente se tiende a justificar al agresor, como borracho, adicto o enfermo. Y se suele buscar razones por las que la victima merece o se deja maltratar.
Vinculado con la problemática, en este caso en la variante de “femicidio social o encubierto” se encuentra el debate entorno al derecho al aborto legal, seguro y gratuito, ello puesto que "el concepto de feminicidio incluye formas encubiertas de asesinar a las mujeres, como que se permita su muerte a causa de actitudes o instituciones sociales misóginas...". En argentina, uno de los tantos países en los que se restringe el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y la decisión sobre su maternidad se producen muertes regularmente por prácticas abortivas. Es decir, mediante la penalización del aborto -actitud social misógina- no se frena la decisión de abortar, sino que se impulsa la intervención quirúrgica en clandestinidad y por ende, según la posición social de la mujer, a pésimas condiciones sanitarias, médicas de las que se derivan muchísimas muertes; ello lo demuestra los 5000.000 abortos realizados el ultimo año, creciente año tras año.
Desde hace años luchan por recuperar sus derechos, para llegar a la igualdad. Pero siempre su lucha fue censurada. Hoy contamos con muchas batallas en nuestra espalda las que hay que reconocer y continuar la tarea. Es cuestión de concientizarnos y luchar por la sociedad que queremos construir. Es la lucha de todas las mujeres, y de todos los hombres. Es luchar y derrotar al verdadero enemigo. No permitamos que prospere la idea que la mujer no es agente de cambio, porque es responsabilidad de todos y todas cambiar esta situación para construir una sociedad de iguales. Solo entonces el odio sordo por los homicidios contra las mujeres podrá ser transformado en odio conciente por la opresión femenina en auges del desarrollo capitalista. Mientras continúe esta conciencia machista (capitalista) en la sociedad, lamentablemente los crímenes van a continuar.
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